13.12.09

Domingo «Gaudete»: Sofonías 3:14-18; Filipenses 4:4-7; Lucas 3:10-18

¡Que felicidad! Estamos salvos. El profeta Sofonías nos manda a cantar, dar gritos, gozar, regocijar. ¿Porqué? Porque el Señor «ha expulsado a todos tus enemigos». En el salmo de hoy, el profeta Isaías, llamado el «quinto evangelista», también nos anuncia la razón: «El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo». San Pablo nos da un nuevo mandamiento: «Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense!» En el griego original, esta orden imperativa denota una acción que se tiene que repetir siempre, en cada ocasión. No es una celebración que se limita a una instancia singular. San Juan Bautista eleva la exitación del pueblo cuando les anuncia que vendrá alguien quien «los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego». Seremos obedientes. Nos alegramos hoy y siempre, que ha llegado y va llegar la salvación. Todos nuestros enemigos, incluso la muerte, están derrotados. Estamos seguros y no tenemos nada que temer. Eso es la alegría verdadera y objetiva.