20.9.09

Vigésimo Quinto Domingo del T.O.: Sabiduría 2:12, 17-20; Santiago 3:16-4:3; Marcos 9:30-37

No hay remedio que decir que estas lecturas son muy apropiadas para lo que está ocurriendo hoy en el mundo: el fanatismo islámico que se está luciendo en un odio irracional hacia la crítica necesaria del Papa a la violencia de muchos (no todos) en el mundo islámico. El Papa habló la verdad: hay un problema grave en el seno del mundo islámico. Y hizo su crítica en una manera civilizada y académica como es su costumbre, una manera que no se merece la reacción primitiva que se ha visto hasta ahora (noten: escribo esto el día 17 de septiembre).

En el libro de Sabiduría, se habla como los malos quieren matar al justo porque el justo los «molesta y se opone» a lo que hacen. En el Evangelio, Cristo, el hombre más justo, anuncia que tendrá que ser entregado a las manos de los injustos. En la carta de Santiago, el apóstol apunta el origen del odio irracional de los injustos que acaban asesinando a los inocentes: la envidia y las malas pasiones «que siempre están en guerra dentro de ustedes». Ahí está el problema grave del mundo islámico: el complejo de inferioridad, la envidia, las pasiones malas. Oramos que todos nuestros hermanos en ese mundo encuentren la paz verdadera en sus almas para que siembren «la paz» y cosechen los «frutos de la justicia». Para está conversión y para la protección del Papa y de todos los cristianos en peligro, invocamos a María, la Madre de Dios y la Madre de la Paz, la Paz verdadera y auténtica que es solamente Cristo Jesús.

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