2.11.08

Los Fieles Difuntos: Sabiduría 3:1-9; Romanos 5:5-11; Juan 11:17-27

El católico sigue obrando por sus familiares y amigos que han muerto. Por medio de la oración, el católico, siguiendo la costumbre de la iglesia primitiva, ora para asistir a los difuntos, pidiendo que lleguen a ver la cara de Dios. Creemos que después de la muerte muchos necesitan una purificación antes de ver la plenitud de Dios. Nuestras oraciones ayudan a los que están en ese proceso de purificación. Cuando ya lleguen a ver la cara de Dios, estos mismos difuntos, que hemos asistido con nuestras oraciones, ayudarán a los que quedamos todavía en la tierra. Esto es la comunión, los lazos, de los santos.

En la lectura de Sabiduria, ya se habla de las almas de los justos que están en las manos de Dios. En el Evangelio, Jesús le dice a Marta: «Tu hermano resucitará.» Nos dice lo mismo a cada uno de nosotros. Por eso, como dice San Pablo, "la esperanza no falla . . . ." (Rm. 5:5). Y nuestra esperanza no falla por los fieles difuntos.