24.6.07

Natividad de San Juan Bautista: Isaías 49:1-6; Hechos 13:22-26; Lucas 1:57-66, 80

Hoy, obviamente, se trata de Juan el Bautista. Desde su vida en el seno materno, ya Dios lo había escogido. Eso vemos claramente en la lectura de Isaías y también en la visitación de María que meditamos en el rosario cuando brinca Juan el Bautista en el vientre de su madre en alegría de estar en contacto con María que cargaba Jesús en su vientre. No somos accidentes. Dios tiene un propósito y un destino particular para cada uno de nosotros: seamos pobres o enfermos o muy sencillos o hasta incapacitados de alguna manera grave. Por eso, la Iglesia defiende la dignidad de cada vida humana, sea lo que sea.

En la lectura de los Hechos, vemos que Juan el Bautista fue el «precursor» de Jesús, el precursor que preparó el camino del Señor. Bueno, nosotros también somos precursores de Jesús en cierta manera hoy en día porque la evangelización nos trae Jesús de nuevo a tantos individuos y tantas culturas. Hasta en paises que han sido históricamente «cristianos» tenemos que ser precursores otra vez porque se ha perdido la fe de muchos en esos paises. Tenemos que preparar el camino de nuevo como hizo San Juan el Bautista--el es modelo para nuestros esfuerzos de hoy.

En Lucas, oimos como Zacarías, el padre de Juan Bautista, pudo hablar otra vez después que insistió que el nombre de su hijo sería «Juan» como había indicado el ángel. Zacarías llegó a aceptar la misión de su hijo. Nosotros también tenemos que aceptar la misión de nuestros hijos y amigos, de nuestros conocidos. Nuestro papel no es ser obstáculo, pero ayudar a que otros sigan los caminos de Dios. Al inicio, Zacarías tenía cierta duda sobre el nacimiento de su hijo. Pero llegó a ser convencido por los hechos. Tenemos nosotros también que mirar a los otros con los ojos de Dios y tener fe en el llamamiento de otros para ser nuevos profetas en nuestros tiempos--porque todavía Dios llama a los nuevos profetas.