30.12.06

La Sagrada Familia: 1 Samuel 1: 20-22, 24-28; 1 Juan 3:1-2, 21-24; Lucas 2:41-52

La Sagrada Familia es un ejemplo poderoso para nuestras familias: un ejemplo de lealtad, cooperación, responsabilidad, obediencia, y castidad. Pero también la fiesta de la Sagrada Familia nos indica que nuestra verdadera familia es una familia divina. Los lazos que nos unen a nuestras familias terrenas son importantes, pero la filiación mas importante es la filiación que tenemos como hijos e hijas de Dios.

En la lectura sobre Ana y Samuel, tenemos el reconocimiento que en cierto modo el padre de Samuel es Dios quien fue él que respondió a la petición de Ana por un hijo. Nota que el esposo de Ana, Elcaná, queda marginalizado. Ana toma la iniciativa de ir a entregar Samuel a Elí en el templo para servir a Dios por vida. Esta lectura prefigura el evento único de la concepción virginal de Jesús, el hijo único de Dios.

En el salmo responsorial también se habla de vivir, no en la casa de Israel o de David, pero en la casa de Dios (Salmo 83). En la Primera Carta de San Juan, el apóstol nos anuncia que actualmente somos «hijos de Dios».

Este tema de nuestra filiación con Dios se manifiesta en la filiación única de Jesús con el Padre en el Evangelio. José y María encuentran al joven Jesús en el templo, en la casa de su Padre. Estos temas nos indican que, aunque nuestros lazos familiares son importantes, el lazo más importante es que somos hijos de Dios, que nuestro hogar verdadero es la casa o templo de Dios, que nuestro padre verdadero es Dios, que nuestro hermano verdadero es Jesucristo, y que nuestra familia más significante es la comunión de los santos con María, nuestra Madre. En otro punto en su ministerio, Jesús aclara que en el cielo no existe el matrimonio. Asi vemos que nuestra verdadera familia eterna será algo diferente de lo que tenemos en este mundo. Por eso a veces, en algunos casos dificiles, hasta es necesario romper ciertos lazos familiares que interfieren con la voluntad de Dios porque nuestra familia más significante e importante es la familia que se reune alrededor de la familia divina que es la Trinidad. Somos primero hijos de Dios y nunca debemos de olvidarlo. Eso es la "filiación divina" celebarada y predicada por San Josemaría Escrivá como fundación de la espiritualidad del Opus Dei. Pero esa filiación divina es nada menos que el corazón del Evangelio que es para todos.

1 comentario:

Lucifer dijo...

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