29.4.05

Quinta Semana de Pascua: Hechos 6:1-7; 1 Pedro 2:4-9; Juan 14:1-12

Nuestro nuevo Papa Benedicto XVI lo dijo, bien dicho como siempre, en su sermón de inauguración: «La Iglesia está viva.» En la lectura de los Hechos, vemos como aumentan los cristianos en Jerusalén donde «se multiplicaba grandemente el número de los discípulos». Vimos esa vida en el panorama de el funeral de Juan Pablo el Grande. Vimos las multitudes de una Iglesia viva.

En la primera carta de san Pedro--el primer obispo de Roma, el primer papa--se llama Cristo la «piedra viva». La Iglesia vive porque se funde en esa piedra viva. El Papa solo es el vicario o representante de Cristo, la piedra viva. Porque el Papa representa la piedra viva, el primer papa se llamaba Pedro, nombre que quiere decir, como podemos ver en la forma misma de la palabra castellana, «piedra.»

En el Evangelio, Jesus, la piedra viva, proclama que Él es el camino, la verdad y la vida. La Iglesia si está viva porque Cristo, solo Cristo, da vida.