23.1.05

3er Domingo de T.O.: Isaías 8:23-9:3; 1 Cor. 1:10-13, 17; Mateo 4:12-23

Empezamos hoy con el Evangelio porque explícitamente cita a la primera lectura del profeta Isaías que Dios dará «una luz» a «los que vivían en tierra de sombras» en «Galilea de los paganos». Se cumple la profecía cuando Jesús evangeliza a toda Galilea. En la segunda lectura, san Pablo afirma que vino, primero de todo, a «predicar el Evangelio . . . no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo».

Estas lecturas nos llaman a evangelizar hasta los rincones más oscuros del mundo. En el mundo occidental que era en un tiempo pasado tan cristiano, ha caído una gran sombra. Los que vivimos en esa sombra tenemos que ser luces para curar, como Jesús, « toda enfermedad y dolencia». Y como san Pablo no nos enorgullecemos de nuestras propias palabras y elocuencia porque sabemos que toda sabiduría verdadera surge solamente del amor que es la cruz de Cristo.

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