14.12.03

Domingo «Gaudete»: Sofonías 3, 14-18; Filipenses 4, 4-7; Lucas 3, 10-18

¡Que felicidad! Estamos salvos. El profeta Sofonías nos manda a cantar, da gritos, gozar, regocijar.
¿Porqué? Porque el Señor «ha expulsado a todos tus enemigos».

En el salmo de hoy, el profeta Isaías, llamado el «quinto evangelista», también nos anuncia la razón: «El Señor es mi Dios y salvador, con él estoy seguro y nada temo».

San Pablo nos da un nuevo mandamiento: «Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense!» En el griego original, esta orden imperativa denota que es una acción que se tiene que repetir siempre, en cada ocasión. No es una celebración que se limita a una instancia.

San Juan Bautista eleva la exitación del pueblo cuando les dice que vendrá alguien quien «los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego».

Seremos obedientes. Nos alegramos hoy y siempre que ha llegado y va llegar la salvación. Todos nuestros enemigos, incluso la muerte, están derrotados.

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