2.11.03

Todos Los Fieles Difuntos: Isaías 25, 6.7-9; Romanos 5, 5-11; Marcos 15, 33-39;16, 1-6

El católico sigue obrando por sus familiares y amigos que han muerto. Por medio de la oración, el católico, siguiendo la costumbre de la iglesia primitiva, ora para asistir a los difuntos, pidiendo que lleguen a ver la cara de Dios. Creemos que después de la muerte muchos necesitan una purificación antes de ver la plenitud de Dios. Nuestras oraciones ayudan a los que están en ese proceso de purificación. Cuando ya lleguen a ver la cara de Dios, estos mismos difuntos, que hemos asistido con nuestras oraciones, ayudarán a los que quedamos todavía en la tierra. Esto es la comunión, los lazos, de los santos.

El profeta Isaías proclama que Dios "consumirá a la Muerte definitivamente" (Is. 25, 8). Esta profecia se cumplió en la Resurrección de Cristo anunciada por el joven vestido de blanco en la tumba vacía: "Ved el lugar donde lo pusieron" (Mc. 16, 6). Por eso, como dice San Pablo, "la esperanza no falla . . . ." (Rm. 5, 5). Y nuestra esperanza no falla por los fieles difuntos.

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