23.11.03

Cristo Rey: Daniel 7, 13-14; Apocalipsis 1, 5-8; Juan 18, 33-37

Nuestro rey es Jesucristo. El profeta Daniel anticipa el reino de Cristo en cual «todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo» sirven. En la Apocalipsis, San Juan llama al Cristo soberano «el testigo fiel.» En el evangelio, San Juan da énfasis a Cristo como rey de la verdad: «Yo nací­ y vine al mundo para ser testigo de la verdad.» Es San Juan también que nos dice en su primera epí­stola que Dios es amor (1 Jn 5, 8).

Jesucristo, nuestro Dios, es Verdad y Amor. Su soberaní­a y su poder son inseparables de la Verdad. Y la Verdad es inseparable del Amor. Nosotros a veces nos engañamos que el amor y la verdad se pueden separar y sustituimos una llamada compasión sin verdad por un amor verdadero. La compasión sin verdad es mentira, y la mentira no es compasión sino un fraude. El reino de Cristo se funda en su testimonio fiel a la verdad. Ese testimonio es amor. Se probó en la cruz.

No tenemos derecho de separar el amor de la verdad. Cuando lo hacemos, estamos atacando al reino de Cristo y quedaremos derrotados.

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