21.9.03

Vigésima Quinta Semana del T.O.: Sabiduría 2, 17-20; Santiago 3, 16 - 4, 3; Marcos 9, 30-37

Las lecturas de hoy nos comunican un mensaje verdaderamente explosivo que contradice los valores y la filosofía del mundo a riesgo de nuestras vidas. En el libro de la Sabiduría, Dios nos presenta dos modos de vida que están en guerra: el modo del injusto y el modo del justo. Antes de la lectura asignada, nos habla de la filosofía desesperada del injusto que no ve esperanza en frente de la muerte inevitable. En esa desesperación el injusto se entrega a una vida de egoísmo y de agresión: "[Q]ue ninguno de nostoros se pierda nuestra orgía, dejemos por todas partes huellas de la alegría . . . ." (Sb 2, 9a). Es un modo de vida que pisotea a los débiles y celebra la fuerza (Sb 2, 11).

La vida del justo es un insulto y reproche a los injustos porque los injustos saben y les molestan que el justo los considera "moneda falsa y . . . [los] evita como a apestados" (Sb 2, 16a). El justo los "fastidia" (Sb 2, 12a) y por esa planean la muerte del justo a ver si Dios lo rescatará.

Al contrario, en el Evangelio, Jesucristo nos propone un modo de vida completamente y radicalmente diferente: "Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos" (Marcos 9, 35b). Entonces Jesús toma un niño y les dice a los discípulos que él que reciba a tal niño en su nombre recibe a Jesús (Mc 9, 37a). Jesús pone como condición de la salvación el tratamiento de lo que es mas débil: el niño. En vez de la vida desesperado del injusto que adora la fuerza y desprecia la debilidad, la vida del cristiano es una vida de servidor a los mas débiles. En la lectura asignada de la Sabiduría, se describe como los injustos planean la muerte del justo a ver si Dios lo rescatará. Igualmente, Jesús describe a sus discipulos como él, el Justo de Dios, será matado en Jerusalén (Mc 9, 30-32).

En la Epístola de Santiago, vemos otra vez la realidad que la vida de los injustos, la vida de "envidia y ambición," acaba en "toda clase de maldad" (St 3, 16). Acabe en matar, en combate, en guerra. La violencia y la agresión son los metódos de los injustos que no tienen esperanza de Dios. Al contrario, los justos consiguen todo sus deseos por medio de la mano de Dios porque saben como pedirle a Dios todo lo que necesitan (cf. St 4, 3). Santiago repite el mensaje de las otras lecturas que "las guerras y las contiendas" proceden del egoísmo enfocado en los "deseos de placeres que luchan en vuestros miembros" (St 4, 1b).

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