27.7.03

Domingo de la Decimoséptima Semana: 2 Reyes 4, 42-44; Efesios 4, 1-6; Juan 6, 1-15

Con gran audacia, el profet Eliseo comparte los veinte panes con la gente, aunque su criado le informa que lo que tienen no será suficiente para tantos. Eliseo responde con la promesa de Dios: "Dáselo a la gente y que coman." Las Escrituras entonces dicen: "[C]omieron y dejaron todavía sobras . . . ."

En el evangelio, Jesucristo también multiplica los panes, aunque sus criados, los apóstoles, le indican que la cantidad no es suficiente para la gente presente. Jesús ni toma el tiempo de dar la explicación de Eliseo. Jesús inmediatamente y directamente manda que la gente se recuesten en la hierba, da las gracias a Dios, y reparte los panes y los peces.

Aquí tenemos la gran lección de la vida cristiana: tenemos que tirarnos, con audacia basada en fe en las promesas de Dios, a la misión de Dios aunque nuestros recursos parecen en nuestros ojos y en los ojos de otros absurdamente insuficientes para la misión. Para tal audacia apóstolica, se necesita la obediencia de fe como dice Pablo en la Epístola a Los Romanos. Con esa fidelidad a las promesas de Dios, si podemos tirarnos al mar para pescar (Lucas 5, 4).

En la Epístola a los Efesios, San Pablo habla de la unidad de los cristianos basada en un solo Señor, una sola fe, y un solo bautismo. Nota que la unidad cristiana no surge de nuestros esfuerzos humanos de sociabilidad. No, la unión cristiana surge del poder de Dios dada en el bautismo común. En los versos siguientes de la lectura para hoy, San Pablo habla de los diferentes ministerios que ejercen los cristianos en la Iglesia, ministerios diferentes pero cooperativos. Hoy también algunos, especialmente en los paises más avanzados del mundo, quieren cambiar la estructura divina de la Iglesia, gritando que no hay suficientes sacerdotes para servir la gente de Dios. Estos que gritan son como los criados que miran y ven que los recursos de la Iglesia son insuficientes. La respuesta a estos profetas pesimistas es la fe en las promesas de Dios que nos aseguran que Dios hace milagros de lo que parece insuficiente a los humanos de poca fe. Estos profetas del pesimismo se atreven hasta a proponer la ordenación sacerdotal de mujeres que es contra la constitución divina de la Iglesia. Al contrario, las Escrituras leídas hoy nos indican que tenemos que confiar en la promesa de Dios que habrá una abundancia apóstolica si mantenemos fe en la revelación divina.

No hay comentarios: