1.6.03

La Ascensión del Señor: Hechos de los Apóstoles 1, 1-11; Efesios 1, 17-23; Marcos 16, 15-20

La oración colecta de hoy nos da un prisma de gran alcance para comprender las lecturas de hoy: "su triunfo es también nuestra victoria, pues a donde llega el, nuestra cabeza, tenemos la esperanza cierta de llegar nosotros, que somos su cuerpo." Este acoplamiento profundo entre la colecta y las tres lecturas bí­blicas acenta la esencia bí­blica de la Misa: los rezos litúrgicos señalan a las Escrituras, y las Escrituras apuntan a los rezos litúrgicos, formando juntos un servicio bí­blico integrado.

En la primera lectura de los Hechos, los apóstoles preguntan a Jesús si va a restablecer el reino a Israel. Jesús en efecto les dice que ellos son los que establecerán el Reino de Dios, la nueva creación, como testigos a "los últimos rincones de la tierra" después de que hayan recibido el Espí­ritu Santo. Siendo testigos en el Espí­ritu Santo, los apóstoles causarán la entrada de la nueva creación en la tierra, "el Reino del Dios" de cual Jesús les dio instrucciones por cuarenta dí­as después de su pasión. Este periodo de la preparación de cuarenta dí­as recuerda los cuarenta dí­as que Moisés pasó en el monte de Sinai­ recibiendo instrucciones de Dios (Éxodo 24, 18) y los cuarenta dí­as de la tentación de Jesús en el desierto al principio de su ministerio (Lucas 4, 1-2).

En la segunda lectura de la carta de Pablo a los efesios, Pablo ruega que Dios le conceda el Espíritu Santo a los efesios para aclararles que son parte de la iglesia, el cuerpo de Cristo. Los efesios a través de la iglesia son parte del cuerpo y "la plenitud del que lo consuma todo en todo" (Efesios 1, 23). La iglesia es la plenitud o, en griego, pleroma de Cristo en la nueva creación.

En el Evangelio de San Marcos, Jesús, antes de su ascensión al cielo, pide que los apóstoles "prediquen el Evangelio a toda criatura" (Marcos 16, 15). Una vez más son los apóstoles, a través de las muestras que se presentan por el poder del Espí­ritu Santo, que establecerán la nueva creación por la predicación del Evangelio a toda la creación. En conclusión, testificando al Evangelio, nosotros seguimos, según lo indicado en la oración colecta, a Jesús en la nueva creación como su cuerpo en la tierra.

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